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Carrera 1887

TAG Heuer

Carrera 1887
TAG Heuer presenta su nuevo movimiento del s.XXI, un cronógrafo automático con rueda de pilares integrada, dentro de una nueva generación del CARRERA, la legendaria serie de cronógrafos deportivos diseñada por TAG Heuer en 1964, auténtico icono del refinamiento desde entonces.
 
Durante cinco generaciones, TAG Heuer ha encaminado todos sus recursos y su saber hacer hacia un esfuerzo concertado para dominar las más minúsculas fracciones de tiempo. Ese empuje incesante ha convertido a la marca suiza en el líder incuestionable de los cronógrafos de alta gama – complicaciones mecánicas consideradas entre las más sofisticadas y exigentes de la relojería. Los ejemplos de las proezas de TAG Heuer en este campo son legión, desde el contador Mikrograph en 1916, capaz de medir tiempos a la centésima de segundo, al Calibre 360, ganador del Gran Premio de Relojería de Ginebra, el primer cronógrafo mecánico de pulsera con un latido de 360.000 alternancias/hora.

En la actualidad, esa maestría está personificada por el incomparable elenco de 7 movimientos cronógrafos mecánicos (los Calibres 11 y 12 desarrollados con Dubois-Depraz, los Calibres 16 y 17 de ETA, el nuevo Calibre 1887, presentado en diciembre de 2009, el Calibre 36 desarrollado con Zenith y el Calibre 360).

Para fortalecer su dilatado liderazgo y su continuo crecimiento en el ámbito de los cronógrafos de lujo, TAG Heuer necesitaba una mayor diferenciación entre los “motores” que impulsaban sus obras maestras, más variedad de rendimiento y construcción, y un acceso ilimitado a los movimientos de gran volumen de producción. Por esa razón, a principios de 2006 TAG Heuer empezó a trabajar en el diseño y desarrollo del Calibre 1887, un movimiento cronógrafo automático con una fiabilidad y una sofisticación soberbias. Presentado en el Centro Tecnológico McLaren en diciembre de 2009, este potente motor del s.XXI se lanza ahora comercialmente dentro de un cronógrafo Carrera totalmente nuevo, con un diseño y unas prestaciones espectaculares.
 
 

 

 
El Cronógrafo Carrera 1887 de TAG Heuer viene a sumarse a la mítica colección Carrera, creada en 1964 por Jack Heuer. Director General de la marca en los años 60 y 70, Jack Heuer es el genio creativo detrás de iconos fundamentales de TAG Heuer como el Monaco, el Silverstone o el Aquaracer (que naciera siendo la “Serie 1000” en 1979). Hoy en día es el Presidente Honorario de TAG Heuer, y sigue tan activo como siempre. Toda una leyenda de la industria relojera, ha supervisado el rediseño de cada una de las nuevas generaciones de la familia Carrera.

El Cronógrafo Carrera 1887 de TAG Heuer es la evolución al diseño del s.XXI del icono de 1964, enfatizando y celebrando más que nunca el minimalismo, la pureza, la legibilidad y la discreta elegancia del original. Este “Gran Clásico”, reinventado con ocasión del 150 Aniversario de TAG Heuer, es fiel al original en diseño y espíritu, pero su “motor” radicalmente nuevo, el Calibre 1887, lo convierte en un cronógrafo del 3er Milenio en términos de tamaño, calidad, rendimiento y precisión.

El Cronógrafo Carrera 1887 de TAG Heuer personifica la preeminencia de TAG Heuer en el movimiento mecánico y la fabricación de cajas. Los componentes clave de su movimiento (platina base, masa oscilante y puentes) y su caja se fabrican internamente en la fábrica Cortech de TAG Heuer en Cornol (Jura), un taller de última generación, “todo bajo un mismo techo”, equipado con máquinas y robots suizos de punta capaces de estampar, fresar y acabar con una precisión de una micra. Cortech también cuenta con el primer robot suizo de la historia capaz de seleccionar y engastar automáticamente los 39 rubíes del movimiento del Calibre 1887. Este avance de la ingeniería moderna permite producir un movimiento de alta calidad a un coste muy competitivo - la perfecta encarnación de la famosa filosofía TAG Heuer “coste justo/precio justo”.

El Calibre 1887 es una plataforma sumamente avanzada de movimiento cronógrafo con rueda de pilares/piñón oscilante integrados. Se ha desarrollado a partir de elementos de propiedad intelectual comprados a Seiko Instruments Inc (SII), que lo diseñó y patentó como TC78 en 1997/99, lo que lo convierte en una de las construcciones más recientes en el mundo de los cronógrafos de alta gama (la mayoría de los cronógrafos existentes se remontan a los años 70 o principios de los 80).

Tras adquirir los derechos de propiedad intelectual de SII, TAG Heuer ha dedicado los últimos tres años a la reingeniería y el redesarrollo de componentes clave como el puente del escape y la platina base, y a añadir importantes características técnicas como un tornillo de ajuste excéntrico al piñón oscilante (patentado por primera vez por Edouard Heuer en 1887).

TAG Heuer ha colaborado además con 22 fabricantes de componentes de primera línea (21 de ellos en Suiza) para el redesarrollo de otros componentes principales, tales como el conjunto del escape, la amortiguación y la raquetería.

El montaje final se realiza en un taller totalmente nuevo destinado a tal efecto en las instalaciones de TAG Heuer en La Chaux-de-Fonds (Neuchâtel), en una línea semiautomatizada en condiciones libres de polvo y totalmente herméticas. Cada movimiento es objeto de un seguimiento individualizado mediante un programa informático de alto rendimiento y es sometido a 116 secuencias de medición con un riguroso control de calidad. Las fases íntegramente automatizadas, creadas a medida por un especialista suizo en máquinas T0 y T1, se alternan con las que requieren intervención manual - de este modo, el exigente toque artesanal del maestro relojero de TAG Heuer siempre goza de control absoluto.
 

El Calibre 1887 es una nueva generación de movimientos cronógrafos mecánicos de alta calidad fabricados en Suiza. Se han invertido más de 20 millones de francos suizos hasta la fecha en los centros de Cornol y de La Chaux-de-Fonds, y se han generado 50 puestos de trabajo a nivel interno, y muchos más indirectamente a través los colaboradores locales de TAG Heuer en Suiza. Este ambicioso proyecto de gran calado llegará a producir en su momento varias decenas de miles de movimientos al año.

Vibrando a 28.800 alternancias/hora, el movimiento del Calibre 1887, con 39 rubíes y unas dimensiones de 29,3 mm x 7,13 mm, consta de 320 componentes y cuenta con una reserva de marcha de 50 horas. Se trata de un motor potente, robusto y de fácil mantenimiento, que aloja una versión audazmente rediseñada inspirada en el piñón oscilante de la marca, patentado en 1887, con su rueda de pilares correspondiente.

El piñón oscilante, patentado en 1887 por Edouard Heuer, funciona en tándem con la rueda de pilares, de una manera muy similar a la de la transmisión de un automóvil.

La rueda de pilares, que coordina las funciones de arranque, parada y puesta a cero de la aguja del cronógrafo, funciona como una caja de cambios. La suavidad y la precisión de su arranque de clic supersuave es un elemento reconocido de la excelencia relojera de alta gama.

El piñón oscilante funciona como un embrague. La versión optimizada del Calibre 1887 permite que el cronógrafo arranque en menos de 2 milésimas de segundo. El Calibre 1887 también está equipado con el sistema High Efficiency Rewinding (HER), reconocido por los expertos relojeros como el sistema de remontaje más eficiente del mundo a causa de su sistema automático bidireccional, que proporciona un 30% más de eficiencia que el sistema tradicional de inversión empleado en la mayoría de los cronógrafos suizos. El HER es famoso asimismo por su excelente fiabilidad y robustez.
 
 
El Carrera de Heuer nació en 1962 en los boxes y los paddocks de las Doce Horas de Sebring, donde Jack Heuer, cronometrador oficial del evento, oyó hablar por primera vez de la competición de resistencia más implacable del automovilismo, la “Carrera Panamericana de México”. También rinde homenaje a las singulares contribuciones cronométricas de TAG Heuer al mundo del motor, con innovaciones radicales como el Time of Trip (1911), el primer cronógrafo de salpicadero; el Mikrograph (1916), el primer contador deportivo con una precisión a la centésima de segundo; y el Autavia (1933), el primer contador de salpicadero de 12 horas para el AUTomóvil y la AVIAción.

Cuando lanzó el Carrera en 1964, la legibilidad era la máxima prioridad de Jack Heuer. Al colocar la 1/5ª de segundo en el anillo de tensión interno del cristal, liberó hasta 2 mm de espacio en la parte plana de la esfera. Fue una primicia mundial y un éxito instantáneo, un favorito de los entusiastas tanto de los relojes como del automovilismo por su diseño intemporal y su estilo sobrio, y una obra maestra de la elegancia funcional y minimalista. Relanzado en 1996 y completamente actualizado en 2002, el Carrera es una de las creaciones más icónicas de TAG Heuer. Lo han llevado a la muñeca cientos de ases del volante de TAG Heuer, entre los que figuran Juan Manuel Fangio, Kimi Räikkönen o Lewis Hamilton.

El Cronógrafo Carrera 1887 de TAG Heuer sintetiza audazmente esa historia única en su género. Como celebración de 150 años en la vanguardia del diseño cronográfico de lujo, exhibe con orgullo su componente estrella - el movimiento cronógrafo mecánico Calibre 1887, con su columna de pilares azul, su espiral-volante suizo de máxima calidad con acabado micro-blazed, y la masa oscilante TAG Heuer - a través de su deslumbrante fondo de caja de cristal de zafiro. La escala taquimétrica del bisel satinado-pulido pone de relieve su linaje automovilístico, y el acabado de alta gama y las proporciones optimizadas de la esfera plateada y negra lo distinguen inmediatamente como un gran clásico en la más pura tradición Carrera. Estanco a 100 metros, su único brazalete plegable cuenta con dobles pulsadores por presión lateral para mayor seguridad, facilidad de uso y comodidad. Los indicadores luminosos especiales en las agujas y tras los índices aseguran una legibilidad propia de los instrumentos de vuelo de un avión bajo cualquier tipo de iluminación. Con un diseño puro y estilizado, dotado de la excelente legibilidad que caracterizaba ya a su antecesor de 1964, adquiere ahora una nueva superpropulsión gracias al movimiento cronógrafo absolutamente nuevo que late en su interior. Sencillamente, el Cronógrafo Carrera 1887 de TAG Heuer pone aún más alto el listón del refinamiento en tecnología y diseño.
 

 







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