En 1900, se invitó a Emil Lange a pertenecer como miembro del jurado en la exposición mundial en París. Él aceptó y presentó su "tourbillon centenario" con una pintura de esmalte en miniatura de Minerva hors - concour. Noventa años después, dicho reloj, fue subastado por 1.5 millones de DM. En 1902, Emil Lange fue hecho caballero de la legión francesa de honor en reconocimiento de sus méritos a nombre del arte de la horometría.
El inicio de la Primera Guerra Mundial aplastó el mercado de relojes lujosos, no obstante, la producción de cronómetros marinos de alta precisión ayudó A. Lange & Söhne a sobrevivir a esas épocas calamitosas. En 1919, Emil Lange confió la dirección de la compañía a sus hijos que pronto empezaron la restauración de su nivel anterior. Aunque la euforia de la posguerra fue apagada por la crisis económica mundial, y poco antes de que la Segunda Guerra Mundial comenzara, Walter Lange inicio el camino de sus antepasados.
Desgraciadamente, en mayo 1945, el último día de la guerra, observó cómo bombarderos rusos destruyeron casi totalmente los talleres principales de producción de Lange.
Tres años después, en abril 1948, El Gobierno que controlaba Alemania del Este (incluyendo Sajonia) nacionalizó toda la industria relojera, incluyendo A. Lange & Söhne, y en 1951 fusionaron todas las compañías en una sola empresa estatal llamada VEB Glashütter Uhrenbetriebe (conocida como GUB).
Desde 1951 el nombre de la empresa desapareció de las esferas de los relojes. Esto erradicó el nombre del que durante 100 años había adornado los diales de los relojes más codiciados en el mundo entero A. Lange & Söhne