Restauración de un reloj antiguo de la Selva Negra "Lackschilduhr"
(Cód.: R079_RESTAURACION)
Se describe el proceso de restauración de un reloj alemán de la Selva Negra del tipo llamado "Lackschilduhr"
Elaborado por
Miguel Gutiérrez
Fecha
Diciembre 2007
Dentro de la producción relojera alemana de la Selva Negra del siglo XIX, el reloj "Lackschilduhr" tuvo una gran difusión.
Se describe e ilustra el proceso de restauración de uno de estos relojes, que en este caso es de mediados del siglo XIX. Probablemente de cerca de 1860.
Normalmente se comienza por identificar el reloj: marca, año y lugar de fabricación. Es útil para tal fin observar cualquier marca ó incripción existente en el reloj, analizar las características del mismo, y consultar la bibliografía existente.
La fecha de fabricación normalmente será aproximada, dado lo complicado que resulta ofrecer una dato exacto en una identificación de este tipo. A este respecto, es fácil diferenciar un reloj construido en 1800, respecto de otro de 1850, por ejemplo; pero es difícil precisar si un reloj fue hecho en 1850 ,ó 1860. Podremos saber, en muchos casos que un determinado reloj corresponde a un fabricante, y atribuirle una época, pero con un márgen de error de varios años.
Por otro lado, una datación hecha correctamente, aún con el márgen de error indicado suele ser suficiente.
Proceso de restauración
Antes de la restauración; vista de la campana, una vez retirada del mecanismo.
Vista superior del mecanismo sin la campana.El grado de suciedad es elevado.
Imagen de la parte posterior del dial.
Tras quitar el dial, observamos con detenimiento el mecanismo. Antes de desmontarlo nos fijamos en todos los detalles. Cualquier marca puede darnos información sobre el reloj.
Comenzamos a desmontar el movimiento. Lo primero es retirar la tapa posterior del reloj, que va fijada con 4 alambres que la atraviesan y sujetan al resto del mecanismo. Además, 2 piezas cilíndricas de madera permiten colocar la tapa en la posición correcta.
Desmontando el reloj, aquí lo vemos una vez retirados los cañones horarios. La tapa posterior presenta una capa de pintura no original que retiraremos.
Imagen del reloj antes de la restauración.
Al desmontar el menanismo, retiraremos la pletina posterior del movimiento, e iremos sacando con cuidado todas las ruedas dentadas que componen el tren. La pletina posterior lleva un pequeño alambre que la sujeta al resto de la estructura del mecanismo. Existe un canal en dicha estructura, que permitirá desplazar hacia atrás dicha pieza, ejerciendo una cierta presión en la parte superior de la misma. Debe actuarse con cuidado al tener estas piezas un grado de apriete muy alto.
Sacando el pasador del piñón que acciona la rueda contadera, retiraremos este, y después dicha rueda de cuenta. Aqui ya se han sacado.
Quitamos la pieza trasera que sujeta el tren de la sonería, al igual que hicimos con la del movimiento.
Tras esa operación extraemos el tren de la sonería
Aquí vemos el macanismo ya sin el tren de la sonería.
Deberemos retirar las palancas de detención y arranque de la sonería, así como la palanca que acciona el martillo. Sacar estas piezas requerirá extraer con mucho cuidado las 2 láminas de latón laterales.
Una vez retiradas las láminas laterales, encontaremos unos alambres que mantienen en su lugar los ejes de estas palancas. Habrá que sacar los alambres para poder extraer estas piezas. Los sistemas que empleaban los antiguos relojeros de la Selva Negra son simples pero a la vez eficaces.
Una vez sacadas las palancas de la sonería
Una vez desmontado el mecanismo, procederemos a limpiar las piezas. Aquí vemos las piezas de acero y latón en una etapa del proceso de limpieza, dentro de un recipiente con gasóleo.
Una vista completa del reloj antes de la restauración.
Tras limpiar cuidadosamente el mecanismo, se procede a comprobar su funcionamiento. Se monta primero tan solo el movimiento, y se verifica. Montar todos los sistemas antes de comprobarlos por separado, nos atrasaría el trabajo al hacer probablemente necesario desmontar alguna parte del mecanismo si existieran problemas. En este caso el movimiento necesita un poco más de peso del aportado por la pesa. Se utiliza plomo fundido para rellenar la pesa, y se coloca de nuevo el disco de latón inferior que la recubre. El resultado estético debe cuidarse, para que el trabajo quede bien.
Aquí se aprecia un primer plano del mecanismo, en la fase de comprobación tan solo con su movimiento. El diseño que le dieron a la pieza que sujeta al eje del áncora es muy original; representa un ancla.
Otra vista del mecanismo tan solo con el movimiento, posado en la mesa de trabajo.
La larga barra que va desde arriba hasta el eje de los cañones horario y minutero, es la que da entrada ó bloquea el mecanismo del despertador.
Estas son el resto de las piezas del reloj. Unas buenas lentes son imprescindibles para asegurarse de que no quedan restos de suciedad en las piezas. La limpieza manual lleva tiempo pero permite un control minucioso de cada pieza. Es un sistema artesanal, pero muy efectivo.
Otra imagen de las piezas limpias y a la espera de ser montadas en el mecanismo.
Procedemos ahora a montar la sonería.
Aquí ya hemos colocado el tren de la sonería y la pletina trasera.
Vista posterior del mecanismo. Aún no está colocada la rueda contadera y su piñón. Antes de conseguir que el reloj de el número de campanadas correcto, debemos comprobar que realmente entra la sonería cuando corresponde y se detiene cuando debe.
Colocamos las palancas de arranque y parada de la sonería, y comprobamos que entra cuando debe hacerlo.
Se comprueba el mecanismo de la sonería con su pesa. Muchas veces existe incertidumbre sobre si el peso de las pesas que tiene el reloj es el adecuado. La comprobación de dichos pesos es fundamental. El peso, tanto para la sonería como para el movimiento debe ser el mínimo necesario. Un peso excesivo produciría un excesivo desgaste en el mesanismo, entre otros posibles problemas.
Girando el cañón minutero la entrada de la sonería es correcta con esa pesa. Estamos en el buen camino.
Colcamos la palanca que acciona la campana. Así verificamos que el peso es suficiente no solo para accionar la sonería, sinó también que puede vencer la resistencia que ofrece el resorte del martillo.
Una vez comprobada la sonería, colocamos las láminas laterales.
Recordamos como estaba el reloj antes de limpiarlo.
Siguiendo con la restauración, toca ahora el turno al mecanismo del despertador. Vemos algunas de las partes que lo integran: campana, cuerda, disco para fijar la hora a la que queremos que suene.
Se pasa la cuerda a través de los agujeros del mecanismo, y de la polea que acciona el martillo del despertador.
Fijando la campana de forma provisional, se comprueba que la oscilación del martillo en su movimiento, puede hacerse sin que aquella lo bloquee. El martillo, va unido al alambre que es accionado por las clavijas del despertador, y debe golpear la campana, pero sin bloquear su movimiento de vaivén.
El reloj con todos sus mecanismos: sonería, movimiento y despertador. La pesa del despertador se hará posteriormente con el peso específicamente necesario para el correcto funcionamiento del mismo.
La suciedad del mecanismo era grande antes de restaurarlo.
Imagen del dial antes de colocarlo en el reloj.
Una de las puertas laterales no existía. Aquí vemos la nueva y la existente tras retirar la pintura no original que tenía.
La tapa posterior tenía una zona deteriorada. Se hace una pieza de madera de haya, que es la madera de la tapa y del resto del mecanismo.
Detalle de la pieza añadida a la tapa posterior del reloj.
Colocación de la portezuela lateral. Se ha recubierto con papel, y se han colocado unos alambres en la posición de las bisagras, que una vez doblados en forma de "L" permitirán abrirla fácilmente. Este es el sistema original que llevaban los relojes de la Selva Negra de esta época. Austeridad en los materiales empleados, e ingenio eran dos constantes en la construcción de estos relojes por aquellos artesanos alemanes.
Reloj una vez terminada la restauración y en perfecto orden de marcha
Otra vista del reloj
Primer plano de la obra ya terminada.
Limpiar los mecanismos suele consistir en retirar: 1) el polvo, 2) el óxido, 3) el aceite sucio y deteriorado. En este mecanismo lo que predominaba era el polvo; aquí vemos su estado primitivo, antes de restaurarlo.