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ExoTourbillon de Montblanc

ExoTourbillon Rattrapante - El tourbillón sin límite de tiempos de Montblanc

ExoTourbillon de Montblanc
De Ernest Valls
Fecha Septiembre 2014
ExoTourbillon Rattrapante - Colección Villeret 1858 Montblanc
 
El tourbillon sin límite de tiempos
 
La colección Villeret 1858 de Montblanc está llamada a ser una de las más emblemáticas de la alta relojería suiza. Su principal característica no sólo radica en que sean piezas totalmente manufacturadas sino que además cada una sirve de excusa para preservar, en estos tiempos modernos, diversidad de técnicas y trabajos de gran complejidad basados en la relojería más clásica y tradicional.
 
Presentado en el Salón Internacional de la Alta Relojería 2013 (SIHH en sus siglas en francés) el ExoTourbillon Chronographe aglutinaba, por primera vez dentro de la Colección Villeret 1858, dos de las complicaciones más apreciadas en alta relojería: un tourbillon y un cronógrafo. Pero para los relojeros del Instituto Minerva de Montblanc situado en la población de Villeret, en pleno valle de Sant Imier, no era suficiente e implementaron además una visualización de la información horaria de tipo regulador y un segundo huso horario. Durante el SIHH 2014 Montblanc da una vuelta de tuerca a este modelo con una complicación añadida: la función “rattrapante”. Esta función, que supone el refinamiento del cronógrafo, permite la lectura de tiempos intermedios sin que por ello se pierda el cómputo del evento principal.
 

 

 

El ExoTourbillon Rattrapante, realizado en edición limitada de 18 ejemplares, toma su nombre de dos sus principales características técnicas. Por una parte la denominación “exotourbillon” da a entender que su sistema de regulación es un tourbillon y el prefijo griego “exo” -que significa “fuera de”- añade que una parte del conjunto, en concreto el volante/espiral, está fuera de la jaula. Un sistema de regulación mediante tourbillon permite casi eliminar los efectos que sobre el conjunto volante/espiral ejerce la fuerza de la gravedad. El centro de gravedad del volante/espiral no coincide con su eje de giro, lo que provoca una perturbación en la marcha regular del reloj. El tourbillon permite compensar dicha situación debido a que todo el sistema de regulación -rueda de escape, áncora y volante/espiral- está contenido dentro de una jaula que realiza una rotación sobre sí misma en el intervalo, en la mayoría de casos, de un minuto. De esta forma durante 180˚ estará sometido a una perturbación tal por estar su centro de gravedad por encima de su eje de giro que se compensará durante el recorrido de los restantes 180˚ en el que su centro de gravedad estará por debajo del eje de giro. La novedad del ExoTourbillon consiste en que el volante/espiral está fuera de la jaula con lo que se consiguen varias mejoras al sistema original. La jaula puede ser de menor tamaño ya que no precisa albergar el volante, que además en este caso es de grandes dimensiones. Una jaula más pequeña precisa menos energía -en concreto un 30% menos- para su funcionamiento, aspecto especialmente útil si el reloj está dotado de otras complicaciones que consumen una cantidad nada despreciable de energía. Debido a que el volante/espiral está fuera de la jaula no está influenciado por las perturbaciones propias de la inercia de su movimiento, lo que permite mantener una constancia en la amplitud lo que en definitiva redunda en una mejora de las prestaciones cronométricas del reloj.
 

 

La siguiente descripción de su nombre es la función cronográfica de “rattrapante”. Esta función permite la lectura de tiempos intermedios dentro de una medición de mayor duración. Consiste en una aguja trotadora adicional que sigue a la principal en el momento de la puesta en marcha del cronógrafo y se para cuando se activa la función ratrapante, a la vez que la aguja trotadora principal sigue su recorrido. Esta función es especialmente útil para la medición de tiempos en un evento deportivo que consista en una carrera de varias vueltas a un mismo circuito. Si a cada vuelta activamos la función ratrapante podremos determinar el tiempo empleado en recorrer dicha vuelta, sin perder el cómputo global de la carrera. La complejidad que supone la incorporación de esta segunda aguja es tal que el movimiento precisa de un rediseño completo e incluso la incorporación de una segunda rueda de pilares capaz de activar las diferentes palancas que permitan el paro de una aguja sin que por ello se perturbe el funcionamiento de la aguja principal.

Sin embargo ya avanzábamos que a estas exclusivas particularidades del ExoTourbillon Rattrapante se añadían otros aspectos no menos originales como es una presentación de la información horaria de tipo regulador. Esta característica que consiste en descomponer las diferentes unidades de la medida del tiempo -horas, minutos y segundos- en diferentes esferas para obtener una lectura más limpia y precisa. Esta disposición tiene su origen en los grandes relojes de pie presentes en las manufacturas que tenían como misión establecer la hora patrón y de este modo hacer de regulador de los relojes que fabricaban y comprobar sus variaciones de marcha. Debido a que cada información está en una esfera diferente no hay superposición de agujas lo que facilitaba la lectura y permiten una rápida composición con un breve vistazo.

Tanto la disposición de regulador como la función de cronógrafo precisan esferas subsidiarias para mostrar las diversas informaciones que ofrecen. Eso no es un problema para el ExoTourbillon Rattrapante ya que la disposición de las diferentes funciones se aprovecha al máximo para lograr un efecto de simetría y elegancia del conjunto. Además las diferentes alturas, tanto de la esfera, como de las escalas dan una sensación tridimensional.

La esfera está presidida, a sus doce, por la consiguiente abertura para mostrar el gran volante de tornillos del tourbillon. Si bien, lo más destacable es su puente de apoyo superior con una forma de doble infinito. Este puente es uno de los múltiples detalles del saber hacer de los relojeros de la manufactura de Villeret. Su acabado, totalmente torneado, es sumamente complejo y precisa de casi una semana de trabajo.

A las nueve de la esfera se encuentra el subdial de los segundos horarios, mientras que a las tres encontramos el contador de treinta minutos del cronógrafo. A las seis está el subdial de las horas en la que se pueden ver dos agujas, una para la hora local y otra para la hora de referencia o GMT. A mitad de camino de las cuatro y de las cinco un pequeño dial nos indica si la hora GMT corresponde a la noche o al día.
 

 

Las diferentes escalas de lectura de todas las funciones están realizadas en oro macizo y son las que precisamente dan esa sensación tridimensional ya que están aplicadas sobre el fondo de la esfera, que presenta un acabado granulado, y se superponen entre ellas. Un detalle que no pasa inadvertido a la vista es el acabado esmaltado tipo “grand feu” de estas escalas. Una nueva muestra del mimo y laboriosidad con el que se ha creado el ExoTourbillon Rattrapante. Como guinda final y com ejemplo de la máxima funcionalidad del cronógrafo y de la importancia de la lectura de su medición, se puede ver que el exterior de la esfera está coronado por una fino aro en el que están impresas las indicaciones necesarias para poder hacer lecturas al 1/5 de segundo que corresponde con la precisión de lectura de la aguja trotadora y ratrapante del cronógrafo.

La aguja de las horas y la de los minutos son de tipo esqueleto, de color azul y con forma de hoja. La aguja trotadora, la de los segundos horarios y la del contador de minutos son rectas, estilizadas y también de color azul. La aguja ratrapante, de igual forma que la trotadora, es de color plateado. La aguja GMT y la aguja de la indicación día/noche tienen la misma estética que las horarias, pero son de color negro y no están esqueleteadas.

La esfera está rematada por el cristal de zafiro abombado que ajusta en un bisel de forma redondeada colocado a presión sobre la carrura de una caja de líneas clásicas y tradicionales. Tiene un generoso diámetro de 47 milímetros, una altura de 18,2 y está realizada en oro blanco de 18 quilates con un acabado pulido espectacular. La carrura incorpora los diferentes pulsadores que activan tanto las funciones del cronógrafo como del cambio de hora del segundo huso horario y la corona que permite el ajuste horario. El fondo, atornillado a la carrura, presenta un cristal de zafiro transparente que permite ver el fondo del movimiento: el calibre MB M16.61.
 

 

Este calibre manufactura incorpora la denominación “MB” por Montblanc y la “M” por Minerva. Es un calibre cronográfico de remonte manual con función ratrapante, escape mediante tourbillon de cuatro minutos, con un segundo huso horario y con indicación día/noche. Tiene un diámetro de 38,4 milímetros y una altura de 11,9. Lo componen un total de 426 piezas y su único barrilete le proporciona una reserva de marcha de hasta 50 horas aproximadamente. La frecuencia de oscilación del conjunto volante/espiral es de 2,5 Hz, es decir unas lentas y pausadas 18.000 alternancias por hora. El espiral tiene una curva final tipo Philips. El volante con tornillos de compensación tiene un diámetro de 14,5 milímetros. Dispone de dos ruedas de pilares que reparten las diferentes actuaciones del cronógrafo. Una para las funciones del cronógrafo que se activan a partir de un sólo pulsador integrado en la corona del reloj. Otra para la función ratrapante que se activa a partir del pulsador situado a las dos horas. El sistema de embrague utilizado es un clásico horizontal. El tercer pulsador del lateral de la carrua que está situado a las ocho horas permite el cambio, hora a hora, del segundo huso horario. De esta forma se puede modificar la hora local sin perturbar los minutos horarios.

No obstante la exquisitez de este calibre no sólo está en su concepción técnica y mecánica, sino que también se puede observar en los cuidadosos acabados de todos y cada uno de sus componentes -incluso aquellos ocultos- por todas sus caras ya sean visibles o no. Hay un trabajo nada despreciable que incluyen perlados por ambas caras, ángulos biselados, puentes con decoración tipo “Côtes de Genève”; también encontramos finos acabados en las ruedas del tren de rodaje tanto en los dientes que están pulidos como en los pivotes que están bruñidos. Y como no podía ser de otra forma en un calibre con la denominación Minerva, una de las palancas tiene su abrazo acabado en punta de flecha, sello distintivo e inequívoco de un calibre Minerva.
 

 

Por último, en lo que a al movimiento se refiere, no es menos importante cómo se produce su proceso de montaje. Cada sistema se prueba de forma independiente de forma que funcione a la perfección y manteniendo sus prestaciones. Luego se desmonta se finalizan los acabados de las piezas y se vuelve a montar para volver a comprar que todo funciona perfectamente. Este proceso puede llevar consigo que cada reloj se monte y desmonte varias veces hasta lograr que todos los sistemas y funciones están dentro de los más estrictos estándares de calidad tanto técnica como estética.
Créditos
 
Artículo publicado en la revista Horloger México






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