Inicio  |   Área de usuarios  |   Publicidad |  Contactar
PORTADA        MARCAS        RELOJES        NOTICIAS ACTUALIDAD        CLASIFICADOS

Girard-Perrgaux “Echappement Constant”

Innovación en el corazón de la relojería mecánica

Girard-Perrgaux “Echappement Constant”
Girard-Perregaux, considerada una de las Viejas Damas de la Alta Relojería, está firmemente decida a hacer valer su merecido puesto de honor en tal selecto y exclusivo club. La reinvención del escape del reloj mecánico será, sin duda alguna, uno de los hitos clave que marcarán la historia reciente de la legendaria marca de La Chaux-de-Fonds.
 

 

La hora del cambio

La llegada en 2008 del grupo multinacional francés PPR (Pinault-Printemps-Redoute) al accionariado de Sowind, los propietarios de Girard-Perregaux, supuso el inicio de la voluntad de la marca de salir del periodo más discreto de su historia provocado por la revolución del cuarzo que había condenado a la relojería mecánica a sus horas más bajas. Fue precisamente ese mismo año en el que Girard-Perregaux presentó en el Salón Internacional de la Alta Relojería de Ginebra un primer prototipo de escape constante que había tardado cinco años en desarrollar. Sin embargo, esta originalidad, no tenía aún reloj donde alojarse.

En julio de 2011 el grupo PPR, deseoso de reforzar su papel en el mundo de la relojería y del lujo, se hace con la mayoría de Sowind: la hora del cambio había llegado de manera definitiva e inexorable. Girard-Perregaux inicia una nueva etapa deseosa de reencontrarse en el lugar que le corresponde por tradición, historia e innovación. La nueva era no ha tardado en mostrarse y lo hace de forma firme y contundente. Girard-Perregaux inaugura una nueva colección de Alta Relojería que incorporará un escape de fuerza constante. De esta forma se cerrará el círculo iniciado hace una década y su escape de fuerza constante tendrá por fin un vestido que lucir.

Una larga historia de cronometría

Podemos decir que la cronometría nació en el siglo XVIII ante la necesidad de los barcos de conocer su posición exacta en el mar. Gracias a disponer de un reloj que marcara la hora con exactitud era posible determinar en qué lugar se encontraban los navíos. Desde entonces la cronometría pasó a ser una de las características más apreciadas de los relojes. En el siglo XIX, concretamente en 1856, se fundó el Observatorio de Neuchâtel como guardián de la precisión de la medida del tiempo. Era el pistoletazo de salida para una feroz carrera por conseguir entrar en el elitista club de la precisión.

Girard-Perregaux no fue ajeno a esta competición y no pocos de sus relojes pasaron por las pruebas del citado observatorio. En medio siglo desde la fundación del observatorio más de 400 relojes y cronómetros de marina de Girard-Perregaux se alzaron con premios de precisión.

A mediados del siglo XX no faltaba trabajo para los desarrolladores de la marca de La Chaux-de-Fonds y las innovaciones se van sucediendo una tras otra. En 1957 Girard-Perregaux introduce un nuevo sistema de remonte automático bidireccional que bautizó con el nombre de Gyromatic. Era sabido que el aumento de la frecuencia de oscilación proporcionaba mayor precisión y regularidad en la marcha. Sin embargo para ello se debían solventar problemas de reserva de marcha y lubricación. En 1965 Girard-Perregaux introduce un movimiento a unas revolucionarias 36.000 alternancias por hora que incorporaba su sistema de remonte automático Gyromatic.

En 1966 se produce el punto álgido en la historia de la cronometría de Girard-Perregaux al obtener el premio del centenario del Observatorio de Neuchâtel en reconocimiento a su labor constante en la mejora de las prestaciones de sus relojes. Como muestra Girard-Perregaux obtuvo en 1967 662 certificados, lo que representa el 73% de todos los emitidos por el Observatorio de Neuchâtel en la categoría de reloj de pulsera clásico y ha atesorado más de 1.000 premios y distinciones a lo largo de su historia que dan fe de las buenas prestaciones de los relojes salidos de su manufactura de La Chaux-de-Fonds.
 

 

Una fuerza constante para impulsar el volante

Uno de los retos que debe hacer frente todo movimiento mecánico reside en la regularidad con que el muelle motor, contenido en el barrilete, es capaz de transmitir su fuerza al tren de engranajes y en definitiva el impulso que recibe el órgano regulador del movimiento: el conjunto volante/espiral. En un sistema tradicional de áncora suizo, el impulso que la rueda de escape proporciona al áncora y ésta al volante varía a medida que el muelle motor se va desenrollando: más fuerte al principio y más débil al final. Esta variación del impulso tiene como consecuencia una variación en el recorrido del volante, es decir su amplitud, lo que en definitiva se traduce en una merma de las prestaciones de precisión del reloj.

La mayoría de soluciones realizadas hasta la fecha se han centrado no en el diseño del escape, sino en actuar sobre el barrilete para que el muelle motor trabaje dentro de unos parámetros de proporcionalidad más o menos aceptables. Girard-Perregaux ha optado por otra vía para conseguir este propósito: hacer un nuevo diseño del sistema de escape, de forma que la fuerza transmitida por este sea siempre constante con independencia total del estado de carga del muelle motor.

La idea es sencilla en su concepción: se trata de incorporar un elemento intermedio entre el tren de engranajes y el conjunto volante/espiral consistente en una hoja de una extrema finura que acumula la energía hasta un umbral próximo a la inestabilidad que luego la transmite completa e instantáneamente antes de empezar otra vez el ciclo de carga. Debido a que actúa como acumulador de energía, no es necesario que le llegue de forma constante, sino que sea capaz de liberarla de forma constante.
 

 

Para entender esta propiedad se puede utilizar el ejemplo que podemos hacer a partir de una tarjeta de visita. Para ello la sostenemos vertical entre el dedo pulgar y el índice doblándola ligeramente hasta que tenga una forma de “C” o paréntesis abierto. Si ejercemos una presión lateral notaremos una resistencia hasta el punto del “clac”. La tarjeta se dará la vuelta bruscamente del otro lado hasta una posición simétrica -paréntesis cerrado-.

En el caso del escape de fuerza constante de Girard-Perregaux, la hoja es de silicio y tiene el tamaño de un cuarto de cabello y tiene una función de micro acumulador de energía. Esta hoja una vez armada a un punto lo más cercano posible de su estado inestable, sólo es necesario el aporte de una cantidad ínfima de energía -impulso dado por el volante- para que pase de un estado a otro, aprovechando ese mismo movimiento para relanzar el volante y compensar la energía variable del barrilete liberando cada vez la misma cantidad de energía.

 

Un calibre singular
 
MVT-009100-0007 es la denominación de este singular calibre de cuerda manual. Como características dimensionales podemos señalar su diámetro de 17 1/2’’’ líneas, más de 39 milímetros -por ese motivo precisa de una caja tan grande- y un grosor de tan sólo 8. Dos barriletes, cada uno de ellos con dos muelles superpuestos, son los encargados de proporcionar una reserva de marcha de entre cinco y siete días aproximadamente. Está equipado con 28 rubíes y lo conforman un total de 271 componentes.
 
La frecuencia de oscilación de 3 Hz -21.600 alternancias por hora- no es casual. Se ha preferido una frecuencia baja para poder admirar de forma pausada el movimiento oscilatorio de la hoja de silicio. Mejor dicho sobre las dos hojas de silicio, ya que el escape está doblado, como puede observarse en la imagen correspondiente.
 
Los diseñadores eligieron una construcción doble y simétrica por una cuestión de equilibrar las fuerzas al centro del volante. La extrema precisión necesaria para conformar el conjunto de las hojas de silicio y el marco que las sostiene no hubiera sido posible sin la tecnología de grabado profundo (DRIE en sus siglas en inglés: Deep reactive-ion etching) utilizada. La colaboración del CSEM, centro suizo de electrónica y microtécnia de Neuchâtel, fue determinante, ya que los conocimientos de la teoría relojera no son aplicables a este nivel sino que ha sido necesario recurrir a los físicos para determinar las características y estructura de la hoja.
 
Las dos ruedas de escape, que no se parecen en nada a la que caracteriza el escape de áncora tradicional, tienen la peculiaridad que tienen tantos “dientes” como hercios tiene su frecuencia, en este caso tres; pero si su frecuencia de oscilación fuera de 4 Hz, los dientes que tendrían cada rueda de escape serían cuatro y así sucesivamente.
 
No hay que dejar de ver el movimiento a través del fondo transparente de zafiro, especialmente por la armonía simétrica de su construcción y por la posibilidad de seguir completamente los giros del tren de rodaje desde el barrilete hasta el vaivén del volante.
 

 

 

 

 

 

 

Un abanico de posibilidades

El escape de fuerza constante -el nombre tiene un significado doble ya que además de describir la característica también es un tributo a Constant Girard-Perregaux que fue quien dio nombre a la marca- abre un abanico de posibilidades al desarrollo de nuevos modelos y variantes. Desde el uso de otros materiales además del silicio hasta el aumento de la frecuencia de oscilación del sistema. Además su concepción modular -todo el escape conforma un módulo independiente- le permitirá adecuarse al capricho de los diseños más diversos que se les ocurra a los relojeros de la Maison. Estaremos atento a los nuevos modelos de la colección Alta Relojería “Echappement Constant” de Girard-Perregaux.






Añadir nuevo comentario al artículo
   Nick :
   E-mail :
No será visto por los demás usuarios
   Título* :
   Comentario* :
  Notificarme por e-mail los nuevos comentarios del artículo.
   Imagen de seguridad* : Introduzca el texto de la imagen :


INICIO        MARCAS        RELOJES        NOTICIAS ACTUALIDAD        FOROS        CLASIFICADOS
InfoReloj © evalls
Publicidad en el portal
Comercio electrónico - Ylos.com