La práctica de la relojería no requiere tan solo de ciertos conocimientos, más o menos profundos, sobre la materia. Para hacer determinados trabajos de relojería es necesario el herramental adecuado. Una de esas herramientas es el compás de engranajes. Según el DICTIONNAIRE PROFESSIOINNEL ILLUSTRÉ, de G.A. Berner, "El compás de engranajes está formado por dos piernas articuladas que pueden separarse conservando su paralelismo. Cada pierna lleva dos husillos entre los cuales se colocan los órganos dentados cuyo engrane se quiere verificar". Esta herramienta es muy interesante cuando se trata de verificar las condiciones de engrane de dos ruedas dentadas (normalmente rueda dentada y piñón). Puede utilizarse tanto para controlar una rueda recientemente tallada, como para verificar los rodajes de mecanismos sometidos a revisión. En el caso de ser necesario sustituir buchones desgastados, por otros nuevos, el compás de engranajes, permite conocer la posición exacta del nuevo buchón que debemos colocar. A partir de la posición de un determinado eje en el mecanismo, el compás de engranajes permite trazar un arco en el que debe encontrarse el siguiente eje del tren. El correcto engrane de todos los elementos del tren de engranajes, (tanto de sonería como de movimiento), es condición imprescindible para que el mecanismo del reloj pueda funcionar. Para que dos ruedas dentadas engranen es preciso que tengan el mismo paso circular; de no darse esta condición de engrane, las ruedas dentadas no podrían engranar. Pero el cumplimiento de esa condición de engrane no es suficiente para que las ruedas engranen perfectamente en el mecanismo real. Los desgastes en cojinetes, ejes, ó dientes, así como una distancia incorrecta entre los cojinetes, pueden modificar las condiciones de engrane, dificultándolo, e incluso haciéndolo imposible. El compás de engranajes, dentro de sus variadas aplicaciones, permite determinar la penetración adecuada de las dos ruedas dentadas para que su engrane sea perfecto, y la comparación con la separación entre ejes que corresponde a esa penetración ideal, con la real existente en el mecanismo. A partir de las ruedas dentadas construidas con los pasos circulares correspondientes iguales, pueden "llevarse" esas distancias entre ejes, a las platinas del mecanismo que se pretende construir, para ubicarlos en la posición correcta. Lógicamente cada rango de distancias entre ejes, requiere un compás de unas dimensiones determinadas. Esta herramienta del relojero, es útil tanto en las reparaciones del reloj, como en su construcción.
Estos son dos órganos del tren del movimiento, cuyo engrane se desea comprobar. Se trata de dos piezas de un mecanismo de la Selva Negra, Alemania, de principios del siglo XIX. En ambas, rueda de escape y siguiente rueda del tren del movimiento, utilizaron acero, latón y madera para su ejecución. Estos elementos son los habituales con los que los viejos artesanos relojeros de la Selva Negra hacían los mecanismos de relojería.
Aquí vemos otras piezas de mecanismos de la Selva Negra de principios del siglo XIX.
Una vez colocadas los dos órganos cuyo engrane queremos verificar, ajustamos la separación de ambos ejes, mediante un tornillo que sirve para tal fin. El compás de engranajes, una vez determinada la separación entre ejes que determina un engrane correcto, nos permitirá comprobar, si la posición de los cojinetes respectivos en el mecanismo, es la correcta.
Aqui vemos un conjunto de compases de engranajes de distintas dimensiones.
Bibliografía:
La Montre MÉTHODES & OUTILLAGES DE LA FABRICATION DU XVI AU XIX SIÈCLE, de Henry Lpuis Belmont. Editions CÊTRE
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